Su labor es absolutamente necesaria. Su trabajo da soporte científico a algunos de los avances más importantes del Seguro y la Previsión Social y con repercusión en la sociedad. Sin embargo, no siempre son suficientemente reconocidos, más allá de la comunidad universitaria y de sus colegas de profesión. Uno de los objetivos del ‘Premio Internacional de Seguros Julio Castelo Matrán’ es poner remedio a esta situación porque, como señala la Fundación MAPFRE, «la investigación es, hoy más que nunca, una necesidad».

Hablamos en este reportaje con algunos de los galardonados en anteriores ocasiones, quienes animan a participar en esta décima edición. Un premio que, según Joaquín Pedruelo, es «un referente a nivel internacional», una oportunidad para «hacer más visibles» investigaciones relevantes para una sociedad que, como admite Emilio Gómez-Déniz, está centrada en otros temas. «Solo por el reto de presentar el trabajo, merece la pena el esfuerzo», añade José Miguel Rodríguez-Pardo.

La teoría de la credibilidad y los seguros

La teoría de la credibilidad es un conjunto de técnicas que permiten al asegurador ajustar de modo sistemático las primas de seguros en función de la experiencia de siniestralidad. Sobre ella, centraron Emilio Gómez-Déniz y José María Sarabia Alegría su trabajo ‘Teoría de la credibilidad: desarrollo y aplicaciones en primas de seguros y riesgos operacionales’ con el que ganaron la 4ª edición del Premio Internacional de Seguros Julio Castelo Matrán en 2008.

«La investigación aporta, sobre todo, herramientas; herramientas nuevas que pueden ser de uso práctico en los sistemas de tarificación que habitualmente utilizan las compañías aseguradoras, fundamentalmente basadas en técnicas estadísticas clásicas y sobre todo Bayesianas, que tratan de hacer uso del conocimiento subjetivo o a priori que el actuario seguramente posee, dada la habilidad que le proporciona los años de trabajo en la materia, así como la información acumulada que las aseguradoras poseen de sus clientes, que es mucha y, además, creciente», describe Gómez-Déniz, hoy catedrático en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Además, los investigadores dedicaron un capítulo al riesgo operacional, un aspecto clave y de máxima actualidad en aquellos años, tras la aprobación para la banca de Basilea II.

Cubrir la dependencia es posible

Frente a quienes apuestan por trabajos colectivos, ‘Desarrollo comercial del seguro colectivo de dependencia en España’, galardonado en la 5ª edición, es fruto del trabajo en solitario de Joaquín Pedruelo, quien, no obstante, agradece la metodología y dirección del trabajo que realizaron las codirectoras de esta tesis doctoral, las doctoras Almudena Eizaguirre y María García.

«La mayor aportación de mi estudio consistió en analizar el fenómeno de la dependencia desde el punto de vista de la transferencia de riesgo y hacerlo de una manera integral –cobertura pública, apoyo informal y los seguros privados de dependencia– en la que los tres pilares son necesarios», revela Pedruelo.

El trabajo, premiado en 2010, analiza en profundidad la financiación de los cuidados a la dependencia. «Es necesario reconocer que se trata posiblemente del aspecto más determinante, y en ese sentido el sector asegurador privado puede contribuir al mantenimiento de una estructura de costes racional que ayude a reducir el gasto sanitario público», argumenta. Pedruelo lamenta que, más de una década después, «un problema social de primera magnitud siga sin formar parte prioritaria en la agenda de los partidos políticos y agentes sociales».

El riesgo de la longevidad en una de las sociedades más longevas

José Miguel Rodríguez-Pardo es, entre otros cargos, presidente de la Escuela de Práctica Financiera y Actuarial del Instituto de Actuarios Españoles y presidente del Grupo de Investigación Bioactuarial de AGERS, además de profesor y coordinador académico del Máster en Ciencias Actuariales y Financieras de la UC3M. Fue el coordinador de ‘El riesgo de longevidad y su aplicación práctica a Solvencia II. Modelos actuariales para su gestión’, trabajo que se alzó con el galardón en la 7ª edición del premio y que elaboró junto a Irene Albarrán, Fernando Ariza, Víctor Manuel Cóbreces y María Luz Durbán.

Para este profesional de gran prestigio y larga trayectoria en el sector, «haber coordinado un equipo formado por académicos de reconocimiento profesional y por actuarios que ejercen en la industria del seguro privado, fue enriquecedor y muy fácil, pues teníamos muy claro el valor que estábamos proponiendo en trabajo”. De hecho, subraya, “la investigación del proyecto nos consta que han sido y de hecho continúa siendo referencia para modelar el riesgo de longevidad en España».

El trabajo de 2014 tenía un doble propósito, confirma el profesor Rodríguez-Pardo. Por un lado, «analizar el estado de la ciencia actuarial en relación con los modelos de longevidad más robustos y sobre ellos medir el riesgo de supervivencia para la población española».

Los autores propusieron la aplicación de modelos paramétricos y no paramétricos, creando un índice de longevidad que mitigaba el riesgo de modelo. «El resultado final constituyó una nueva perspectiva para la métrica de la longevidad», corrobora Rodríguez Pardo.

En segundo lugar, apunta, «aplicamos el resultado anterior a la aplicación práctica de la normativa de Solvencia II para este subriesgo de vida, y donde pudimos proponer una metodología de contraste sobre los estándares europeos y que permitieron identificar los rangos de edades donde se concentran los mayores riesgos en un negocio como es de las rentas vitalicias».

Fundación MAPFRE tiene abierto el periodo de recepción de candidaturas de una nueva edición, la décima ya, del Premio Internacional de Seguros Julio Castelo Matrán. El apoyo de la entidad se materializa en 30.000€ para contribuir dar ese respaldo tan necesario a los trabajos científicos sobre los que se cimentará el futuro del seguro y la previsión social. El periodo permanecerá abierto hasta el 31 de mayo.