Los efectos de la crisis en el mercado laboral de América Latina y el Caribe se evidenciaron en una disminución del 9% en los ocupados, una caída de 4.8 p.p. en la tasa de participación y, a su vez, un aumento de 2.5 p.p. en la tasa de desempleo.

Así lo pone de relieve Germán Ponce Bravo, director Cámara de Riesgos Laborales de Fascolda, en un artículo publicado en la última revista de la Federación.

Según se desprende del artículo, se reportaron 56.607 empleados que laboran a través de teletrabajo, crecimiento del 32%, y 400.136 con trabajo en casa.

 

A raíz de los cambios generados en el mercado laboral a causa de la COVID-19, se pensaba que el teletrabajo y el trabajo remoto tendrían una vocación de permanencia absoluta, pero es probable que se migre a mecanismos combinados de presencialidad. La separación de la vida laboral y familiar, el aumento de las jornadas de trabajo y la soledad son situaciones que configuran uno de los retos más importantes de la implementación del trabajo en casa.

Entre marzo de 2020 y febrero de 2021 se reportaron al SGRL más de 12.000 accidentes laborales de trabajadores en las modalidades de teletrabajo y trabajo en casa, que equivale a una tasa de 3.9 por cada 100 expuestos, la cual es inferior a la del promedio del SGRL (4.3). Igualmente, debe destacarse el esfuerzo importante de las ARL en brindar soporte a los trabajadores en ambas modalidades, en la prevención de riesgos, revisión de condiciones laborales y apoyo médico y psicológico, añade el experto.