El sector del transporte marítimo internacional continuó con su tendencia positiva de seguridad a largo plazo durante el año pasado, pero tiene que dominar los desafíos de Covid, aplicar las lecciones del incidente del Canal de Suez con el Ever Given y prepararse para los desafíos del cambio climático y cibernético que se avecinan.

El número de grandes buques perdidos se mantuvo en niveles mínimos en 2020, mientras que los incidentes reportados disminuyeron año tras año, según el informe Safety & Shipping Review 2021 de la aseguradora marítima Allianz Global Corporate & Specialty (AGCS).

«El sector marítimo ha demostrado una gran resistencia durante la pandemia de coronavirus, como lo demuestran los fuertes volúmenes de comercio y la recuperación que estamos viendo en varias partes de la industria hoy en día», dice el capitán Rahul Khanna, Director Global de Consultoría de Riesgos Marítimos en AGCS.

El informe también señala que las cuatro mayores compañías navieras del mundo ya han sufrido ciberataques. Además, dado que los conflictos geopolíticos se desarrollan cada vez más en el ciberespacio, aumenta la preocupación por un posible ataque a infraestructuras marítimas críticas, como un puerto o una ruta marítima importantes.

El aumento de la concienciación y de la normativa sobre el riesgo cibernético se está traduciendo en un aumento de los seguros cibernéticos por parte de las compañías navieras, aunque hasta la fecha se trata principalmente de operaciones en tierra.

El panorama medioambiental

Con el impulso que están cobrando los esfuerzos internacionales para hacer frente al cambio climático, es probable que el sector marítimo se vea sometido a una presión cada vez mayor para acelerar sus esfuerzos. «Se necesita una enorme inversión en investigación y desarrollo para que el sector cumpla los exigentes objetivos que se han fijado. La flota y la tecnología actuales no permitirán al sector marítimo alcanzar el objetivo de la Organización Marítima Internacional de reducir las emisiones en un 50% de aquí a 2050, y mucho menos los objetivos más ambiciosos que están debatiendo los gobiernos nacionales», afirma Khanna.

El año pasado se redujo el límite del contenido de azufre en el combustible de los barcos. Conocido como OMI 2020, se espera que el recorte reduzca en un 77% las emisiones de óxido de azufre (SOx) perjudiciales para la navegación. Las aseguradoras han visto una serie de reclamaciones por daños en la maquinaria relacionadas con los depuradores, que eliminan el SOx de los gases de escape de los buques que utilizan combustible marino pesado.

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