La resiliencia al riesgo se relaciona cada vez más con las posibilidades de viabilidad, el potencial de crecimiento y la capacidad competitiva de las organizaciones.

La gran mayoría de corporaciones sigue pasando por alto o menospreciando el impacto potencial en sus empresas, afirma Marsh en su primer Informe de resiliencia al riesgo publicado hoy.

Basado en una encuesta global en la que participaron 1000 organizaciones, el informe destaca seis grandes disparidades en la percepción y la respuesta a las amenazas planteadas por la pandemia: Los ciberataques, las tecnologías emergentes, el cambio climático y el medio ambiente, los cambios sociales y los asuntos relacionados con el gobierno (ESG), los cambios normativos y los riesgos geopolíticos.

Percepción y realidad

Los encuestados identifican seis riesgos emergentes son amenazas a largo plazo y cada vez más graves para el éxito de sus organizaciones. Aunque el 75% de los encuestados afirma que sus procesos de gestión de riesgos y compra de seguros están alineados a sus estrategias de crecimiento a largo plazo; en realidad, solo el 25% cuenta con un proceso completo o formal de evaluación y predicción analítica del impacto de esos riesgos emergentes en su negocio.

Los resultados ponen de manifiesto una gran diferencia entre la percepción y la realidad, ya que las funciones de gestión de riesgos de las empresas dan prioridad a las amenazas a corto plazo frente a las que son de alta gravedad, pero de menor frecuencia. Esto les hace potencialmente vulnerables a interrupciones tanto inmediatas como a largo plazo de sus operaciones, activos y flujos de ingresos, concluye el informe.

El informe identifica la ventaja competitiva que pueden obtener las empresas resilientes. Así, el broker señala que una organización resiliente es capaz de anticipar los riesgos, minimizar las pérdidas y reanudar rápidamente su actividad habitual de negocio tras un evento, obteniendo así una ventaja competitiva sobre competidores menos preparados; «ello a través de las oportunidades de crecimiento aprovechadas en momentos críticos, en las operaciones o las finanzas», añade.

Anticiparse y desarrollar modelos predictivos

«La crisis COVID-19, el cierre temporal del Canal de Suez, los principales ciberataques y otros acontecimientos recientes han puesto de manifiesto la fragilidad de los sistemas globales y las graves deficiencias en la preparación de las organizaciones para gestionar las principales crisis», ha declarado John Doyle, presidente y consejero delegado de Marsh. «Como se explica en nuestro informe, las estrategias eficaces para crear empresas más resilientes no solo facilitarán una recuperación más rápida, sino que también se convertirán cada vez más en una ventaja competitiva”.

«Las conclusiones de nuestra encuesta muestran que es necesario realizar más esfuerzos a la hora de anticiparse y desarrollar modelos predictivos de los principales riesgos emergentes a medida que se manifiestan», añadió Doyle. «La resiliencia es un camino que las organizaciones necesitan priorizar».