Durante la pandemia de Covid-19 se ha empleado esta tecnología. La Inteligencia Artificial (IA) vive ahora su momento más álgido, por ejemplo, para predecir el número de camas UCI o en aplicaciones de diagnóstico rápido de la enfermedad mediante el análisis de radiografías.

En sanidad, educación, movilidad, banca, seguros… Esta tecnlogía puede ofrecer soluciones en casi todos los campos. Aunque muchos no lo sepan, lleva décadas desarrollándose y, según explican dos expertos consultados por MAPFRE, en función de las capacidades de cada máquina con respecto a la inteligencia humana se distinguen tres tipos o niveles de IA: La IA blanda o débil, la IA dura o fuerte, y la superinteligencia.

En el sector asegurador, su uso está desdibujando las fronteras de la industria y acelerando la innovación. Este conjunto de tecnologías está destinado a liderar la transformación que persigue optimizar la experiencia cliente, proteger los datos y elevar a máximos la calidad del servicio.

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