Las empresas (incluidas las aseguradoras) se han dado cuenta rápidamente de que un entorno de trabajo a distancia estaba ejerciendo presión sobre su plantilla. La dispersión de los equipos dificultaba la comunicación y provocaba retrasos en la suscripción, la recopilación de datos y el análisis de riesgos.

Según Jason Barg, socio del inversor en servicios financieros Lovell Minnick, muchas empresas están impulsando sus capacidades de mitigación de riesgos mediante soluciones automatizadas impulsadas por los datos. «El software de toma de decisiones automatizada permitió a las empresas combatir fácilmente este reto reduciendo la cantidad de comunicación necesaria entre los equipos e implementando reglas o algoritmos para cumplir la tarea en su lugar», afirma Barg a Corporate Risk and Insurance.

«Como resultado, las empresas pueden ofrecer un análisis de riesgos completo con poco o ningún retraso causado por las interacciones humanas. El mismo software puede utilizarse también para mejorar la toma de decisiones, proporcionando análisis informados que pueden ayudar a determinar el curso de acción adecuado para los objetivos empresariales a mayor escala».

La automatización, según Barg, permite a las empresas ocuparse de las tareas monótonas y que consumen mucho tiempo, al tiempo que reasignan el capital humano y los recursos directos a las áreas de la empresa que podrían beneficiarse de un mayor apoyo. «Esto aumenta en gran medida la eficiencia operativa, al tiempo que reduce el riesgo de error humano», subraya.

Desafíos en la implementación

Sin embargo, muchas empresas pueden encontrar desafíos al implementar la automatización en sus funciones de riesgo. Según Barg, el cambio es difícil, especialmente en industrias altamente reguladas, como la de los seguros, con muchos actores importantes heredados en el sector.

«Muchas empresas recurren a la ayuda subcontratada para facilitar un verdadero cambio digital. Las que intentan realizar una transformación digital completamente por su cuenta pueden tener dificultades», detalla.

«Aquí es donde el valor de un socio de capital experimentado puede ser un buen ajuste para una empresa que está buscando hacer un cambio significativo hacia la digitalización«. No es ningún secreto que la revisión de la infraestructura y los procesos internos de una empresa requiere un compromiso financiero, y la experiencia y la red que una empresa de inversión con profundas raíces en esta industria puede ofrecer es otro beneficio añadido.»

Predicciones para la recuperación tras la pandemia

Por otro lado, Barg predice que la automatización es una tendencia que ha llegado para quedarse y las empresas que no sean capaces de adaptarse se enfrentarán a una serie de retos.

«Al mismo tiempo, pronosticamos un aumento de la subcontratación a proveedores de servicios, ya que las aseguradoras querrán centrarse en lo que hacen bien, permitiendo al mismo tiempo que los mejores proveedores de servicios se encarguen de tareas con las que la empresa puede no estar tan familiarizada», afirma. «La externalización permitirá a las aseguradoras navegar por la nueva frontera de los seguros con los mejores proveedores de servicios del sector en las áreas de cumplimiento, gestión de siniestros, datos y soluciones de back-office, siendo al mismo tiempo más eficientes con el tiempo, el coste y los recursos.»

Este cambio, en el que muchas empresas actualizarán sus capacidades digitales, impulsará la inversión en el sector.

«A medida que el mercado siga evolucionando, habrá una gran oportunidad para que los inversores privados apoyen a las empresas que estén preparadas para digitalizar sus procesos y a las que busquen capitalizar este cambio del mercado», añade el experto. «Como resultado, -concluye- veremos ofertas de servicios ampliadas, capacidades de software más sólidas e infraestructuras tecnológicas más robustas de las compañías de seguros que cuentan con el apoyo de socios de capital. Es un momento emocionante para el sector y para los inversores».