Los avances que se han producido en tecnologías e Inteligencia Artificial (IA) serán claves para la inclusión de personas que sufran algún impedimento físico, sensorial o mental, así como para mejorar su bienestar y calidad de vida.

En concreto, permiten facilitar su acceso a la información y a la propia comunicación en todos los medios y formatos; facilitar su toma de decisiones y mejorar su accesibilidad al entorno; potenciar la asistencia personal de estas personas; implantar sistemas de IA en automoción, mejorar la atención sanitaria, y los servicios de habilitación y rehabilitación.

En un artículo publicado en la web de MAPFRE, se citan algunos ejemplos concretos de cómo se está trabajando en numerosos proyectos en el mundo para aprovechar el potencial de las aplicaciones de Inteligencia Artificial en este sentido, abriendo puertas para quienes presentan problemas relacionados con la visión, audición, capacidades cognitivas, de movilidad o aprendizaje.

Con todo, el artículo apunta igualmente a una serie de riesgos del uso de sistemas basados en IA, como: la identificación o discriminación de personas con discapacidad; la creación de sistemas basados en modelos de normalización que excluyan o no tengan en cuenta sus necesidades, opinión y diversidad; el diseño de sistemas de IA que se basen en datos que incluyan estereotipos, sesgos y prejuicios respecto de la discapacidad, o el uso de aquellos que no permitan la toma de decisiones de estas personas por sí mismas o a través de sus organizaciones representativas.

El compromiso social de MAPFRE y la inclusión es inequívoco. Las personas con discapacidad ya suponen un 3,3% del total de la plantilla, superando el objetivo del 3% que el Grupo se había fijado para finales de este año.