El concepto de “construir y reconstruir mejor” se utiliza desde hace varios años en el contexto de la reconstrucción después de los desastres físicos y es un componente clave para mejorar la resiliencia de la infraestructura y la construcción, y aplicar con éxito las estrategias de adaptación para hacer frente a los riesgos climáticos.

Dado que los riesgos naturales van en aumento, tanto en términos de frecuencia como de gravedad, las consideraciones de adaptación al clima deben estar en el centro de las normas y procesos de construcción. Por ello, y en vísperas de la próxima cumbre COP26, la Federación Mundial de Asociaciones de Seguros (GFIA) ha publicado sus principios clave para una construcción más resistente y sostenible.

Los principios clave son:

  • Construir de forma más resiliente. La reconstrucción idéntica tras un desastre natural no debería ser la norma.
  • Construir con materiales ecológicos y circularidad: Para aumentar la eficiencia de los recursos y desarrollar infraestructuras ecológicas.
  • Cofinanciar una mejor resiliencia. Si la reconstrucción requiere mejoras de resiliencia que contengan nuevos elementos y superen la indemnización de la aseguradora, por ejemplo, las autoridades deberían proporcionar financiación complementaria, por ejemplo, en forma de préstamo bancario sin intereses.
    Además, al realizar inversiones sostenibles a largo plazo en infraestructuras y cumplir al mismo tiempo con las obligaciones contractuales con los asegurados, las aseguradoras apoyan tanto la transición a una economía con bajas emisiones de carbono como la disponibilidad de la protección del seguro.