El último informe de Beazley ‘Spotlight on technology risk’ analiza cómo la pandemia de Covid-19 es el mayor catalizador de cambios operativos y estratégicos en una generación, obligando a las empresas a adaptar su infraestructura tecnológica a nuevas formas de operar.

Esto no sólo ha provocado una mayor amenaza de interrupción por parte de los competidores, sino que también ha abierto la puerta a los ciberdelincuentes, que se han movido con rapidez para explotar al personal, los procesos y las redes que, de repente, quedaron expuestos más allá del cortafuegos corporativo, detallan.

En este contexto, los ejecutivos encuestados clasificaron el grupo de riesgos tecnológicos mucho más alto que cualquier otra categoría de riesgo.

Paul Bantick, Director Global de Cibernética y Tecnología de Beazley, detalla que «el hecho de que el riesgo tecnológico ocupe una posición tan alta incluso durante una pandemia es muy revelador. La fuerte concienciación sobre el riesgo es alentadora. Sin embargo, la tecnología es un área en la que el vector de la amenaza evoluciona constantemente y las empresas necesitan seguir actualizando los procesos de gestión del riesgo y trabajar con socios que puedan ayudarles a identificar y mitigar el riesgo tecnológico».

Según el ejecutivo, en estos tiempos de incertidumbre, los clientes quieren tres cosas: un conocimiento profundo del riesgo por sector y tamaño, servicios de asesoramiento especializado sobre riesgos como parte de su póliza y una cobertura completa y sencilla. Esto hace que la comunicación y la colaboración entre la aseguradora, el corredor y el cliente sean más importantes que nunca.»

La amenaza cibernética se percibe con más fuerza en EE.UU.

Los riesgos cibernéticos, que incluyen las amenazas basadas en las tecnologías de la información que afectan a la infraestructura nacional hasta los datos de los clientes individuales, la fuga de datos o los errores de los empleados, son los más destacados dentro de la categoría de riesgos tecnológicos.

Esto preocupa especialmente en EE.UU., donde el 38% de los directivos consideran que el riesgo cibernético es el más importante, frente al 29% en el Reino Unido. Además, en Estados Unidos el 55% de las empresas se sienten muy preparadas para anticiparse y responder a los riesgos cibernéticos, frente al 34% en el Reino Unido.

En general, los sectores que se sienten más expuestos a las ciberamenazas son el de la energía y los servicios públicos con un 40% de las empresas que lo consideran su principal riesgo, seguido por el comercio minorista y los medios de comunicación y telecomunicaciones (TMT), ambos con un 38% de empresas que lo consideran su principal riesgo.

Disrupción: el miedo a seguir el ritmo

El riesgo de disrupción, o la incapacidad de innovar y seguir el ritmo de los nuevos desarrollos, la demanda de los clientes o los cambios del mercado, ocupa el segundo lugar en la categoría de tecnología, con un 30% de los líderes empresariales que lo identifican como su principal riesgo.

La disrupción ocupa este lugar porque los encuestados del Reino Unido están especialmente preocupados por la amenaza que supone, con un 32% que la sitúa en primer lugar, frente a sólo un 28% en Estados Unidos. En cuanto a la capacidad de anticiparse y responder al riesgo de interrupción, bastante menos de la mitad (41%) de las empresas en general declararon sentirse bien preparadas.

Invertir en tecnología es rentable

Sólo el 26% de los líderes empresariales de EE.UU. y el Reino Unido clasificaron el riesgo tecnológico como el más importante. Sin embargo, el 44% de las empresas en general afirman sentirse «muy preparadas» para gestionar el riesgo tecnológico.

Es probable que este alto nivel de resistencia refleje el hecho de que las empresas con éxito han aprovechado una combinación de contratación astuta e inversión para asegurarse de que gestionan adecuadamente esta amenaza.

El punto ciego de la propiedad intelectual

Los riesgos relacionados con la propiedad intelectual (PI), la incapacidad de reconocer y proteger el valor de activos como los conocimientos tecnológicos, las marcas, las patentes u otros activos intangibles, ocuparon el último lugar en la clasificación de riesgos tecnológicos, ya que sólo el 11% de los líderes empresariales lo consideraron una preocupación principal.

Dado que los activos intangibles son la principal fuente de valor económico para muchas empresas, ya que representan el 75% del valor empresarial a nivel mundial, la baja clasificación de riesgo asignada a la propiedad intelectual es un posible punto ciego que puede requerir una solución más contundente, matiza el informe.

Sobre todo teniendo en cuenta que sólo el 40% de las empresas afirman sentirse bien preparadas para gestionarla, concluyen.