Con los cambios en los hábitos de consumo y el desarrollo cada vez más intenso de las tecnologías, el Banco Central de Brasil ha invertido cada vez más en transformaciones digitales. Tras la implantación de Pix, la institución se prepara para ejecutar la segunda fase de Open Banking, es decir, el sistema financiero abierto.

Desde este jueves, 15 de julio, el Banco Central comenzará a compartir los datos de los usuarios entre las entidades bancarias, previa aprobación de dichos consumidores.

La primera fase del proceso, que comenzó a aplicarse el 1 de febrero, incluía el intercambio de información de los bancos con el público. Con el objetivo de crear plataformas de servicios y nuevos modelos de negocio, las entidades pusieron a disposición en sus respectivas páginas web datos como las características y precios de los productos y servicios relacionados con las cuentas, tarjetas y operaciones de crédito para particulares y empresas.

Ahora, la banca abierta empieza a ser una realidad también para el público. En esta segunda fase, la información que se compartirá será la de los usuarios, con su consentimiento. Con ello, los bancos podrán prestar servicios personalizados a diferentes perfiles, teniendo en cuenta los intereses, objetivos y necesidades de cada cliente.

¿Qué es el Opening Banking?

«La banca abierta es un sistema que permite a las personas compartir sus datos financieros entre diferentes entidades autorizadas por el Banco Central y mover sus cuentas bancarias desde diferentes plataformas, no sólo a través de la app o la web de su propio banco. Este sistema empodera a los ciudadanos y les da el derecho a decidir con quién compartir sus propios datos», explicó Eduardo Bruzzi, socio de Lima Feigelson Advogados y responsable del sector regulatorio de Banca, Pagos y Fintech.

En la práctica, el nuevo sistema debería dar a los usuarios más autonomía para decidir su vida financiera.

«Mucha gente está atada a un solo banco y allí encuentra su servicio, su cuenta corriente y su crédito, allí está toda su vida financiera. De lo que estamos hablando es de un mundo más abierto, en el que la información de este cliente, a su discreción, fluye dentro del sistema financiero. Una vez que esa información fluya, tendrá más acceso a otros servicios y no sólo al de su banco», analizó João André Pereira, jefe del departamento de regulación del sistema financiero del BC.

En la segunda fase entrarán los datos personales, por lo que será posible que como cliente del banco, se opte por compartir, por ejemplo, el historial de transacciones o el saldo.